La Guía Repsol destaca al Hotel Santa Catalina como “el legado del esplendor británico” en Las Palmas de Gran Canaria

La prestigiosa publicación destaca la calidad de la rehabilitación ejecutada en el establecimiento, después de que la sociedad municipal Hotel Santa Catalina adjudicara su actualización y gestión a Barceló

Las Palmas de Gran Canaria, martes, 25 de mayo de 2021-. La prestigiosa Guía Repsol, referencia en el ámbito de los viajes, la gastronomía o las rutas, dedica en este mes de mayo un amplio reportaje a los encantos del renovado Hotel Santa Catalina. Bajo el titular “El legado del esplendor británico”, la publicación repasa la historia y el presente de Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel: un establecimiento cuya gestión fue adjudicada por la sociedad municipal Hotel Santa Catalina a Barceló. El grupo realizó un importante esfuerzo para sufragar la rehabilitación del inmueble, una de las joyas patrimoniales de Las Palmas de Gran Canaria. Y verdadero emblema turístico de la ciudad, tal como recalca la Guía Repsol, que apunta que “su aspecto actual es heredero directo del primer gran reseteo acometido en 1952 por Miguel Martín-Fernández de la Torre, arquitecto ecléctico que rehizo el edificio según patrones del neocanarismo”

En un reportaje gráfico cuyo texto firma Igor Cubillo, con fotografías de Rocío Eslava, se destaca que “el alojamiento no ha perdido ni la grandeza de finales del siglo XIX, cuando abrió sus puertas por primera vez, ni el esplendor artístico de mediados del siglo XX, cuando experimentó su primera resurrección”. Recuerda que el Santa Catalina ha sido en la ciudad un “tradicional punto de encuentro y celebración social”, y también un espacio para la “toma de decisiones políticas”. Una alusión a los habituales encuentros que allí mantuvieron durante años los mandatarios de la capital grancanaria.

El artículo repasa la historia del hotel, en un momento de importante tránsito marítimo con las islas británicas. A finales del Siglo XIX, los ingleses transportaban carbón a la ciudad, para abastecer a sus buques en el proceso colonizador de África. Y a la vuelta, esos barcos exportaban el plátano o el tomate canario al Reino Unido. “Era imperiosamente necesario un hotel de entidad para alojar a tanto a empresario adinerado”, rememora la guía, para explicar cómo tres familias británicas (los Miller, los Jones y los Blandy) “se asociaron en la primera empresa turística de la isla, The Canary Islands Company“, para construir el establecimiento original en la vega de Santa Catalina, e inaugurarlo en 1890.

El hotel fue diseñado por James McLaren y ejecutado por Norman Wright, pero cerraría sus puertas “tras un primer periodo de apogeo”, en los ecos de la Primera Guerra Mundial. La Guía Repsol relata cómo Barceló “se llevó el gato al agua” en la licitación abierta por la sociedad municipal para la gestión del hotel, en cuya rehabilitación el grupo empresarial invirtió “más de 28 millones de euros”. “Durante la referida restauración”, continua el artículo, “salieron a la luz obras que permanecían tapiadas, escondidas y, por supuesto, deterioradas. Es el caso de la imponente chimenea original que preside el ‘Bar Carabela’, biblioteca reconvertida en bar y presidida por un peculiar mural de Jesús Arencibia: Procesión de ciegos en torno a Santa Lucía”.

El reportaje describe la colección de arte del hotel, en la que se cuentan “cuatro espirales de Martín Chirino”, o “los apliques de latón repujado de las columnas del lobby –obra de Néstor Martín-Fernández de la Torre– y óleos del tinerfeño Manuel Martín González”. En este punto, se cuenta cómo “solo el proyecto de rehabilitación de toda la obra artística llevó 17 meses de trabajo a la restauradora Beatriz Galán”.

La guía recuerda la reapertura del establecimiento, en febrero de 2020, tras la finalización de las obras. Entre sus encantos actuales, la publicación resalta la forma en la que “la luz invade el espacio a través de ventanales y puertas que hace poco permanecían tapiadas, condenadas, el techo luce filigranas y detalles arabescos en yeso y de él cuelgan exclusivas lámparas de Murano encargadas expresamente para el hotel. No hay ninguna igual en el mundo, no en vano las diseñó Néstor Martín-Fernández de la Torre, hermano de Miguel”.

El reportaje también describe cómo el hotel se levanta “arropado por la vegetación”, en pleno Parque Doramas, “concebido por Nicolau Maria Rubió i Tudurí, que lo rodea e integra”. La aparición en la Guía Repsol reafirma la vigencia y el impacto de Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel, que hace unos días recibía en Madrid un nuevo premio ReThink, como una de las diez mejores rehabilitaciones hoteleras ejecutadas en toda España.

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