14 noviembre, 2018

Historia Hotel Santa Catalina

Lugar de descanso y recreo de líderes de estado, huéspedes de sangre real y estrellas del show business. También corazón del llamado barrio de los ingleses, Ciudad Jardín. El Hotel Santa Catalina guarda tras sus muros una historia de más de un siglo, levantado en la vega del mismo nombre. Es, sin duda, uno de los edificios más emblemáticos de Las Palmas de Gran Canaria, y también una construcción en cuyo devenir ha ido adquiriendo la impronta que distingue a la misma ciudad. Una urbe cosmopolita, receptiva a los visitantes… y con unos marcados lazos con el Reino Unido desde que comenzó a adquirir las maneras y formas de una gran capital.

Fue en 1890 cuando el hotel abrió sus puertas por primera vez. El motivo de su edificación y apertura se encuentra en esos años de ajetreado paso de los británicos por la ciudad. Viajeros que buscaban fortuna y negocio tras el paso de su flota, en permanente trasiego hacia África. Aquellos ingleses necesitaban un espacio de reposo a la altura de sus expectativas, al tiempo que impulsaban florecientes negocios en el Puerto de La Luz y de Las Palmas, bien alrededor de las carboneras o prendiendo la llama de unos prolongados lazos con el Reino Unido, con la exportación de productos locales como el plátano.

En este contexto, y en este lugar (en el centro de lo que hoy es el Parque Doramas, adornado con la hermosa flora canaria y muy cerca del mar), la compañía inglesa Gran Canaria Island Company Limited se hizo cargo del proyecto para edificar un hotel con mayúsculas en este enclave. Un lujoso establecimiento, precursor de un turismo de calidad y con lustre en la capital grancanaria.

Pasaron los años y las guerras, y aquellos tiempos de brillo se fueron apagando al tiempo que los acontecimientos históricos marcaban nuevos rumbos en la ciudad. Venido a menos, nadie en la capital quería hacerse cargo de aquella herencia de los viejos tiempos, y así pasaron los años hasta que la Junta General de Turismo y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria abordaron una necesaria reconstrucción, respetando la planta del antiguo hotel inglés.

El encargo recayó en el arquitecto canario Miguel Martín-Fernández de la Torre, hermano del artista modernista Néstor. Influenciado por el pintor y poeta, el arquitecto trazó las líneas de un inmueble que, junto con el cercano complejo del Pueblo Canario y la Casa del Turismo en Santa Catalina conforman los mejores exponentes de la denominada arquitectura neo-canaria.

La constructora Entrecanales y Tavora ejecutó el proyecto, finalizado en 1949, con fondos del Mando Económico de Canarias, bajo la tutela municipal. La compañía Hostelería Unida S.A. (HUSA) fue su primera gestora en esta nueva etapa, después de que el remozado establecimiento se abriera al público en 1959. También como hotel de lujo, que comenzó a convertirse en lugar de encuentro para ciudadanos ilustres en citas de negocios o recreo.

El edifico aún fue reformado en 1961, y viviría otra importante rehabilitación en 1983, para pasar a ser gobernado por Gestión Hotelera Internacional S.A. Y algo más de una década después, en 1994, Hotelera Nueva Canaria S.A. pasó a hacerse cargo de su explotación desde la sonada reapertura en 1998.

El Ayuntamiento ejerció en todo este proceso como propietario del edificio, adjudicando la explotación a sus sucesivos gestores. El municipio había adquirido el hotel en 1923, para impulsar su reconstrucción, y ha mantenido desde entonces su papel de dueño. Una vez finalizado el último contrato de arrendamiento se abrió el correspondiente proceso de licitación. El procedimiento concluyó en 2017, con la adjudicación al grupo Barceló, actual arrendatario.

Desde aquello años de los ingleses han sido muchos los huéspedes distinguidos del Hotel Santa Catalina:  Winston Churchill, María Callas, Agatha Christie, Gregory Peck, el príncipe Carlos de Inglaterra, los presidentes españoles Felipe González y José María Aznar, varios miembros de la Familia Real Española, jefes y presidentes de estado o estrellas del espectáculo se han sumado a esta relación de viajeros ilustres, en lo que hoy sigue siendo el primer hotel de cinco estrellas de Las Palmas de Gran Canaria.